lunes, 10 de marzo de 2008

Pololeoo a Distacia...


La posibilidad de ir a estudiar al extranjero o empezar a trabajar en otras provincias es cada vez más frecuente. Profesionalmente, se trata de una oportunidad alentadora. Emocionalmente, puede ser un gran desafío.

Una beca en el extranjero o una oferta de trabajo en una importante empresa ubicada a 600 km de distancia, son grandes oportunidades que prometen muchísimos beneficios y que resultan difíciles de rechazar. El problema es cuando esta posibilidad surge en pleno pololeo. Muchas veces, lo que en un primer momento se recibió como una gran noticia, se vuelve rápidamente en una amenaza para la relación. Pero esto no es necesariamente así. Todo depende de la actitud y el manejo con que se asuma esta situación:

Quien parte: Ya sea por una oferta laboral o por la posibilidad de perfeccionar los estudios, en quien recae la oportunidad de irse lejos, es el responsable de hacer a su pareja sentirse parte del proceso. Es muy importante no imponerle una decisión ya tomada, si no que sentarse a conversarlo con calma, preguntar la opinión del otro y proponer soluciones para que el distanciamiento no se haga tan difícil.

Quien se queda: La actitud de la persona que se queda puede facilitar o empeorar las cosas. Es clave mostrarse abierto al diálogo, no guardar rencores, ser capaz de alegrarse por el otro y entender este paso como un beneficio que, con el tiempo, recaerá en los dos. Esta actitud habla de compromiso a largo plazo, lo que le dará mayor estabilidad al que parte y fortalecerá aún más la relación.

La inminencia de un viaje de este tipo debe asumirse como una excelente oportunidad para poner a prueba a la pareja. Si es imposible llegar a acuerdo antes de la partida, tal vez es el minuto de replantearse la relación: puede ser que refleje la ausencia de una proyección real a futuro. Ahora, tampoco se trata de desechar la relación ante el primer inconveniente. Se trata de una decisión difícil que no se toma de la noche a la mañana y que, probablemente, incluirá más de una discusión. La clave es tener paciencia.
Si esta primera etapa es superada con éxito y el viaje es ya un hecho confirmado, entonces ambos sabrán que hay un compromiso real, lo que ayudará mucho durante el período distanciamiento. Y una vez lejos, la tecnología de hoy ofrece maravillas que antes eran insospechadas para mantener una comunicación fluida. Conversaciones instantáneas por chat, con webcam, o con sistemas de voz como el Skype, además de la posibilidad de compartir on line archivos audiovisuales, serán herramientas claves. Y por último, hay hacer todos los esfuerzos necesarios para viajar a encontrarse con el otro: será una grata interrupción en la rutina propia y en el pololeo mismo, ya que estos breves encuentros inyectarán la relación con energía renovada.

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